Os dejo el escrito íntegro de Miguel, trabajador de una ONGD que acaba de venir de Perú y Nicaragua y trae una historia que puede remover alguna conciencia, la de alguien que por un momento se digne a dejar de pensar en la crisis, en lo que baja la bolsa, la hipoteca y por unos intantes piense en que otras personas en el mundo mueren hambre, pasan penurias y nunca podrán tener las facilidades que nosotr@s tenemos.
"Buenas compis. Bueno, algunos ya me habeis oído hablar en alguna ocasión de Eduardito, otros, no teneis ni idea de quién es este niño, yo, de todas formas, voy a contaros su historia, su breve (sólo tiene dos años y medio) pero intensa historia, que es la historia de millones de niños en NUESTRO mundo.
Eduardo nació hace dos años en una comunidad en el altiplano del norte de Perú, en una casa que, como todas las casas de esta zona, no dispone ni de luz ni de agua ni de la más mínima infraestructura de cualquier índole. Eduardo tiene papá, mamá, una hermanita de cinco años y un hermano unos meses menor que él.
A finales de verano un equipo de SOLCODE, ong peruana socia nuestra, subió a la comunidad de Eduardo a empezar la identificación para iniciar un futuro proyecto de cooperación (en esta zona estamos trabajando hace ya cinco años). Cuando entraron en casa de Eduardo vieron a un niño raquítico que se dejaba alimentar con granos de arroz hervido por su hermana de cinco años, su madre, algo menos delgada, yacía tendida amamantando a su hermano pequeño, algo más rollizo. Eduardo pesaba cuatro quilos, tenía la cara desfigurada por el hambre, y los pies granates de sangre medio coagulada porque su corazón ya no tenía fuerzas para hacerla circular y unos ojos grandísimos que abría casi sin pestañear como si supieran que ya pronto no servirían para nada. Eduardo nació sietemesino y simplemente tuvo la mala suerte de que su hermanito nació unos meses despues que él. En casa no había comida y su mamá sólo tenía leche para uno. Los padres eligieron al más fuerte y ese no era Eduardo.
Fernando, presidente de solcode, se enteró al día siguiente y ese mismo día subío a las montañas donde Eduardo moría. Cuando Fer cogió al niño, éste se le abrazó fuerte, sabedor de que era su última oportunidad de vivir; ya no le soltó.
Yo fui a verle al horfanato donde ahora está y desde que que le vi no paró de sonreir. Eduardo vive feliz.
Esta historia parece extraordinaria pero no lo es si exceptuamos el final. En el mundo hay millones de Eduardos y millones de padres que se ven obligados a elegir (yo os aseguro que es una decisión valiente, aunque entiendo que la mayoría no lo entendais así, pero la experiencia les asegura que es la decisión correcta, probablemente ellos son producto de otra decisón).
Probablemente Eduardo saldrá adelante con el apoyo económico de muchos de nosotros, y emigrará en busca de una vida mejor. Probablemente cuando llege al primer mundo se topará con alguien que le mirará con desprecio o incluso le vea como una amenaza de su trabajo o de la correcta educación de sus hijos. Si os pasa esto, acordaros de Eduardo, acordaros que el hambre duele mucho (dicen, que quizá sea ese el problema, que no lo hemos sufrido) y tenderle la mano, no seais unos hijos de puta mal nacidos. Os adjunto unas fotos de Eduardo. La última es cuando yo le conocí.
Salud a todos y a todas"
Miguel
Muchas gracias por todo Vanesa ;)

